Consultó Adrián, un paciente de 46 años, con una curvatura peneana de aproximadamente dos años de evolución. Inicialmente había notado la curvatura pero no consultó, y luego de seis meses acudió a distintos urólogos que le ofrecieron tratamientos sin evidencia científica sólida, como medicación oral, inyecciones o terapias con ondas de choque.
Cuando lo evalué, Adrián se encontraba angustiado y en un estado de desesperación por la afectación en su vida sexual y emocional. Le expliqué que padecía la enfermedad de Peyronie, una condición que cuenta con tratamiento quirúrgico. Le propuse realizar una plicatura peneana, procedimiento que consiste en enderezar el pene mediante puntos de sutura en el lado opuesto a la curvatura.
Tras conversar en detalle sobre la evolución pre y posoperatoria, Adrián aceptó la intervención. La cirugía se realizó de manera ambulatoria y el paciente regresó a su domicilio el mismo día, con un vendaje y las recomendaciones habituales. El período de recuperación fue de seis semanas, durante las cuales se indicó abstinencia sexual.
La evolución fue excelente: Adrián recuperó erecciones normales y un pene recto, pudiendo retomar su vida sexual con normalidad. El paciente manifestó gran satisfacción y agradecimiento por haber recuperado su función sexual y calidad de vida. Otro caso de éxito y motivo de orgullo profesional.
Caso 2 – Adrián