Hace unos meses consultó José Luis, quien había sufrido un accidente laboral que le provocó una fractura de pelvis y una ruptura de la uretra. Como consecuencia, no podía orinar por el pene y requirió la colocación de una talla vesical, por la cual orinaba a través de una sonda abdominal.
José Luis había consultado a numerosos urólogos sin obtener una solución definitiva. Le habían informado que se trataba de una cirugía muy compleja y que probablemente debería orinar por la sonda de por vida. Luego de evaluar su caso mediante estudios contrastados radiológicos y cistoscopía, le expliqué que su situación tenía tratamiento quirúrgico mediante una uretroplastia posterior. Esta técnica es una reparación de la uretra que se realiza en una zona profunda y de difícil acceso, pero que en su caso podía ofrecer una buena posibilidad de recuperación.
Finalmente, realizamos la cirugía con éxito. José Luis permaneció internado un día y se le colocó una sonda uretral que pudo pasar por el pene por primera vez en nueve meses. Tres semanas después del procedimiento, se retiraron tanto la sonda vesical como la uretral, y José Luis comenzó a orinar normalmente, con buen chorro y adecuada continencia.
El paciente expresó su profundo agradecimiento, destacando la mejora en su calidad de vida. Casos como el de José Luis resultan especialmente gratificantes y refuerzan el valor de seguir dedicándose a esta especialidad.
Caso 1 – José Luis